Entradas

Finge que me amaste.

Dime que en verdad me amaste. Que tu vida sin mi es un mar de agonía y desolación. Finge que estuviste locamente enamorado de mi, que solo en tus ojos estaba mi silueta y nada más. Dime que tus noches no son tranquilas desde que me fui, que soy dueña de tus lagrimas y pesares. Miénteme con el hecho de que tus caricias si fueron sinceras y que tus "te amo" si los sentías. Que nunca tuviste deseos de encontrar a nadie más porque conmigo lo tenías todo. Relátame que tus días ahora son grisáceos, que tu café siempre está frio y que aquellas canciones que me dedicaste, solo te recuerdan a mi. Engáñame una y otra vez con tu típico discurso de que "fui lo mejor que te pudo haber pasado" tal ves esta vez si te lo creas. Inventa que otros cuerpos nunca te llenaron de lujuria y deseo, que siempre me respetaste y no podías mirar de esa manera a otras mujeres que no fueran yo. Quisiera alguna vez haberte creído. He de pensar que nuestra relación fue movida más por mi intento de...

Por más que te ame.

 Otra noche de llorar. Otra noche en que me siento fatal. Otra noche que no paro de pensar en lo que quizá debió pasar.  He de morirme lentamente sumergida en lágrimas, con la cabeza llena de recuerdos tuyos que me atormentan hasta el amanecer. He de ahogarme en todo aquello que no pude decir por quizá miedo a que el abandono tocara a mi puerta y te viera hacer las maletas e irte de lo que alguna vez llamamos hogar. He de desvanecerme en el lecho que compartimos con tanto amor, que fuimos uno, que fuimos todo. He de sufrir cada que te imagino a mi costado, riendo, jurando amor, un amor para siempre: Fatal mentira.  Eras la vida que he de necesitar ¿Por qué dejarme ensangrentada de ti, con el corazón en la mano?  Este invierno ha durado más de lo habitual, llueve, pero afuera todo está seco, llueve y solo siento frio.  Llueve y llueve desde mis ojos. Ya nada florece, nada nace, todo se muere a mi alrededor ¿Tanta desgracia he de vivir que no puedo morir yo a la p...

Carta de amor.

 ¡Oh, mi amor! Si te relatara las veces que me he arrepentido de no amarte y buscar cuerpos ajenos al tuyo, de besar otros labios, sabiendo que los tuyos tienen mi sabor preferido. De escuchar palabras falsas que salen de otras bocas, sabiendo que de la tuya solo sale afecto verdadero.  ¡Oh, mi amor! Si supieras que al llegar la tarde mi cuerpo a sido recorrido por otras manos, que al amanecer recuerdo otras miradas y que al caer la noche añoro otra piel ¿Me mirarías igual? El miedo nubla mi juicio y prefiero callar ante una muerte inminente de lo que alguna vez llamamos "nosotros". No hay excusa valida para aquel dolor que te causaría el saber que no soy 100% tuya, sino que me entrego al azar, esperando algo que no debería esperar, buscando aquello que nunca debí encontrar. Recorro cada esquina de esta absurda cuidad que me consume, que no me suelta, que sé que puede llegar a matarme; maldiciéndome, concluyendo que no merezco tu amor, pues nunca he de merecer ser amada. ...

Maldita y adorada soledad.

Imagen
  En un intento desesperado por encontrar la plenitud del ser físico, he de encontrarme con grandes anécdotas que me han enseñado para bien como comportarme frente a un grupo social. He de recalcar que no es para nada de mi agrado el crear esta personalidad tan adyacente de mi. Es más bien un repudio hacia lo conocido por otros y aceptado por muchos de manera resignada. El esconderme tras esas cortinas de humo que ha creado sin distinción alguna mi cerebro, hacen que me sienta total y asquerosamente vacía. Pero también debo aceptar que ese rincón oscuro donde por las noches me siento a meditar sobre las acciones premeditadas y tomadas durante el día, hace que me auto analice y llegue a la conclusión de que tal vez todo lo que soy es un invento de alguien externo a mi, haciéndome pensar que soy un producto más del mercado al que ahora llamamos mundo. Es esa necesidad de mostrar quien eres pero a la vez retraerte de muchas otras cosas que te agradan en gran medida. Es como si viviera...

Él.

Imagen
Yo. Solitaria en medio de la ciudad, rodeada de personas nunca antes divisadas por mi, imponiendo un espacio ocupado en el que otro no podría estar porque simplemente estoy allí, parada, esperando. Esperando lo irreal, lo intangible, lo inimaginable; admirando el lugar, observando minuciosamente el caminar de los demás. Unos deprisa, otros desganados, otros parecieran moverse por inercia. Ahí, en ese punto estoy yo. Ahí, donde mi cuerpo se ancla al suelo, pero mi mente vuela de una manera asombrosa por la estratosfera. Ahí, donde el viento despeina mi cabello y hace que de mis ojos broten ligeras lagrimas. Ahí, donde no era nadie, pero me sentía como un todo. Contemplaba el ambiente desde todos los diferentes puntos de vista posibles, o más bien, aquellos que podía crear mi mente aprovechando esa ráfaga de existencialismo, preguntándome un sin fin de cosas, pero a la vez eran tan mínimas que no me importaban lo suficiente para recordarlas al minuto siguiente. Mientras pasaban l...

El vicio está en verte.

Imagen
Iba rogando al cielo que la vida me sonriera hoy más que nunca, lo necesitaba, pero no en sentido moribundo casi nauseabundo, sino más bien porque necesitaba que el universo estuviera de mi lado, convenciendo al destino que éste día debía ser diferente. Al principio pensaba que había empezado tan normal que sentía que me hundía en la monotonía, pero hoy no. Hoy tenía que ser diferente, lo quería, lo necesitaba y lo presentía. El clima era agradable, soleado, viento ligero, mientras a lo lejos se podía escuchar el canto de las aves y respirar el dulce aroma de las flores. "Todo va bien" se repetía una y otra vez en mi cabeza mientras dejaba que los rayos del sol alimentaran mi alma. Un lugar sin importancia, allí me encontraba, fingiendo tener todo bajo control cuando la verdad me moría del susto y de los nervios. El trabajo aveces se puede tornar un poco estresante. Me senté en una silla cualquiera, no es que la hubiera escogido por alguna razón concreta, simplemente querí...

Adiós.

Se me es difícil comenzar esta historia, la verdad es que estaba dudando si escribir sobre ello o no, pero sabía que ésta sería la única manera de cerrar la herida, de cambiar de libro, ese singular libro que dejó muchas páginas en blanco. Y es que pensar en todo lo que pasó, sé que no traería solución alguna y más bien me dolería peor, pero ¿sabes? Soy masoquista y prefiero verte al cerrar los ojos antes que borrar aquellos bellos recuerdos sobre ti. Recuerdo esa noche, perfectamente, en la que me preguntaste que si "te esperaría" y en ese instante sin dudarlo respondí un "sí" rotundo que, sin saberlo, me llevaría a la destrucción absoluta. Pero hoy he decidido responder un "ya no" antes de que me siga haciendo daño estúpidamente, esperando tu llegada. Te he dedicado una que otra de mis lágrimas, te lo diré así porque no quiero que sepas cuanto daño me has hecho, simplemente no mereces saberlo, pero ¿Qué puedo hacer al respecto? Si a ti te da igual s...