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Mostrando entradas de marzo, 2017

Amor en la estación.

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Una ciudad, miles de personas, un cierto grupo de gente tratando de sobresalir entre la multitud y entre ellas tú. Tú, en algún lugar de aquella ciudad, caluroso como una tarde de sábado, alegre como un pequeño niño a la espera de su helado favorito, y yo, distante y fría como el amanecer, detallando cada centímetro de tu rostro, al otro lado de la calle, dispersa en mis pensamientos, tratando de que tus ojos retrataran mi silueta, tratando de que notaras mi existencia. Un sitio reducido, la estación, el tren, tus ojos, distraidos por el paisaje que se divisaba en la ventana cerca del asiento donde estabas, sonriendo al mirar aquel mensaje que acababa de llegar a tu celular. Parecía magía la forma en la que unas simples palabras podían dibujar esa bella sonrisa que me llamó tanto la atención. Me dejaste paralizada, asombrada, sin respiración y con una sensación muy extraña en el pecho. Fue el minuto más largo de mi vida, como si tú fueras la respuesta a todas mis preguntas...

Días de lluvia.

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Es domingo por la tarde, día de lluvia. Veo por la ventana como las gotas de lluvia bajan por esta, compitiendo entre ellas para ver quien es la mas rápida en llegar al final y desaparecer. Veo las nubes grises, posadas en el cielo, ocultado el bello color azul del firmamento. Como me gustaba admirar esos colores y más si estaba tirada en el pasto de aquel parque que se había convertido en mi lugar favorito gracias a los recuerdos creados entre nosotros. La ventana se empañaba cada vez más dificultándome la vista hacia la calle y yo simplemente, dibujaba y escribía encima del vidrio cosas un tanto cursis para cualquier hombre, muy románticas para toda mujer, en especifico, lo único que me apetecía escribir era tu poesía barata que salía tan hermosa al pensar en el amor. Y te vi, así por casualidad, cruzabas la calle sin prisa, haciendo que la lluvia se volviera parte de ti o viceversa, dejándote llevar por el momento, por el día, demostrándole al mundo cuanto eras feliz debajo de la...

Licor, Amor y Jazz.

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Era una noche cálida, en una ciudad cualquiera a la que no le restaba ni sumaba importancia, simplemente estaba allí tratando de pasar el rato, tomar algunas copas de vino en aquel bar al que solía ir todos los viernes por la noche y tal vez "enamorarme" de alguien que le diera a mi vida una vuelta de 180 grados por solo esa noche. Buscaba algo espontáneo, algo efímero como el cigarrillo o como el amor. Algo que no dejara ese horroroso nudo en la garganta a la mañana siguiente, que al recordarlo sería solo eso: un recuerdo más que no marca, que no duele. A la segunda copa de vino encontré lo que anhelaba encontrar desde que se ocultaba el sol. Sonreí al instante. No tenía planeado encontrarlo tan rápido, es más no tenía planeado encontrarlo esta noche. Me llené de alcohol y curiosidad, una combinación un tanto peligrosa para los solteros que frecuentan los bares en busca de amor disfrazado de una noche de aventura. No estaba muy segura del si ir o no hacia él, así que dec...

Heridas.

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He conciliado el sueño. Me ha costado bastante, pero al fin pude descansar, al fin pude olvidar por un rato, pero eso no importa, en realidad lo necesitaba. Me duele el alma. Siento como poco a poco mi alrededor se vuelve incoloro, sombrío, sin vida. Mis ganas de sobrevivir y mis alientos matutinos se van apagando lentamente, encarcelando mis esperanzas, dañando mis anhelos, retardando la creación de mis sueños. Me duele por dentro, ese pequeño espacio en medio del pecho, ahí, donde los creyentes de alguna religión aseguran que allí se encuentra nuestro espíritu, nuestra alma. Cae una lágrima, caen dos, caen tres,  se convierten en un rió de dolor, de desilusión, de enfermedad, pero ¿Enfermedad? ¿Tan delicado es el caso? A mi parecer, no se si es normal sentirse en medio de una obscuridad absoluta, donde ninguna mano amiga puede alcanzar  mi hombro, asegurándome de que todo estaría bien. No me siento incompleta, pero tampoco completa, ya que después de tanto tiem...

Mi primera confesion

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En mis monótonos días, encuentro aquella pequeña compuerta que me lleva a lo desconocido, a lo deslumbrante, a lo que a mi parecer no estaría dentro de mis capacidades de llevar acabo: entre sus bellos ojos. No se si es una tontería escribir sobre nuestra historia, pero lo haré. Nuestra pequeña pero asombrosa historia de "amor" se basa simplemente en miradas, suspiros y sonrisas. Sí, no es más, tampoco es una historia que toque a fondo en mi vida, ni en la de él, pero a llegado a inspirarme, tanto que me encantaría contárselo a cientos, no, perdón, a miles de personas, aquellas que pasan frente mio si es necesario, así no los vea otra vez en el transcurso de mi vida.  Debo aceptar que esto me generó uno que otro suspiro ante la luna mientras mis pensamientos se llenaban de pequeños pero hermosos fragmentos de su silueta, de las facciones de su cara, del sonido de su risa, de su particular manera de tratar de entablar una conversación conmigo, aún sabiendo que yo responder...