Amor en la estación.
Una ciudad, miles de personas, un cierto grupo de gente tratando de sobresalir entre la multitud y entre ellas tú. Tú, en algún lugar de aquella ciudad, caluroso como una tarde de sábado, alegre como un pequeño niño a la espera de su helado favorito, y yo, distante y fría como el amanecer, detallando cada centímetro de tu rostro, al otro lado de la calle, dispersa en mis pensamientos, tratando de que tus ojos retrataran mi silueta, tratando de que notaras mi existencia. Un sitio reducido, la estación, el tren, tus ojos, distraidos por el paisaje que se divisaba en la ventana cerca del asiento donde estabas, sonriendo al mirar aquel mensaje que acababa de llegar a tu celular. Parecía magía la forma en la que unas simples palabras podían dibujar esa bella sonrisa que me llamó tanto la atención. Me dejaste paralizada, asombrada, sin respiración y con una sensación muy extraña en el pecho. Fue el minuto más largo de mi vida, como si tú fueras la respuesta a todas mis preguntas...