Finge que me amaste.
Dime que en verdad me amaste. Que tu vida sin mi es un mar de agonía y desolación.
Finge que estuviste locamente enamorado de mi, que solo en tus ojos estaba mi silueta y nada más. Dime que tus noches no son tranquilas desde que me fui, que soy dueña de tus lagrimas y pesares.
Miénteme con el hecho de que tus caricias si fueron sinceras y que tus "te amo" si los sentías. Que nunca tuviste deseos de encontrar a nadie más porque conmigo lo tenías todo. Relátame que tus días ahora son grisáceos, que tu café siempre está frio y que aquellas canciones que me dedicaste, solo te recuerdan a mi. Engáñame una y otra vez con tu típico discurso de que "fui lo mejor que te pudo haber pasado" tal ves esta vez si te lo creas.
Inventa que otros cuerpos nunca te llenaron de lujuria y deseo, que siempre me respetaste y no podías mirar de esa manera a otras mujeres que no fueran yo. Quisiera alguna vez haberte creído.
He de pensar que nuestra relación fue movida más por mi intento de apegarme al amor romántico idealizándote como mi hombre perfecto. He de saber que cometí muchos errores, entre ellos vendarme los ojos hacia lo inevitable, cayendo en un abismo de dolor, angustia y desesperación sin fin. He de sentirme vacía por dentro, porque con cada desilusión se iba acabando mi ser, poco a poco me iba destruyendo tan fatídicamente hasta el punto de ya no sentirme viva.
Quizá en otra en vida si me ames, quizá en otra vida sepa irme de ti, sin olvidarme de mi. Pero el quizá en este presente ya no vale nada, pues aquellas cosas que algún día soleado prometiste, caen como tormenta en mis noches solitarias, haciendo que en mi llanto solo hayan besos olvidados, abrazos desvanecidos y uno que otro sentimiento que aún subsiste si por casualidad tu recuerdo llega a la madrugada.
Quisiera saber en que momento me dejaste de besar como antes, de sentirte emocionado con mi llegada, de sonreír cada que me veías llegando a ti. Quisiera saber en que momento empezaste a ignorar mi dolor, a excusar tus faltas de respeto y a burlarte a mis espaldas porque no sabía como soltarte. Miénteme por favor, dime que todo fue real, que mi amor si te llenaba, que yo era suficiente, tanto como para no salir a buscar en brazos vacíos el calor que yo siempre te brindé. Finge que me amaste, tal vez así tenga las razones suficientes para no quererme ir.
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